Para gustos, los colores. Y para pedir matrimonio, un solitario. ¿Solitario de solo, de soledad? Nada que ver, todo lo contrario. Nos referimos ni más ni menos que al anillo de compromiso por excelencia. La joya de la corona prematrimonial. El detalle perfecto que toda mujer desea previo paso por el altar.

No puedes fallar. Acierta con el anillo de pedida. No es tan difícil y te vamos a ayudar. Para empezar, es importante que sepas que un solitario es una joya compuesta por un aro de metal (normalmente oro, plata o platino) y una piedra preciosa incrustada (preferiblemente un diamante, símbolo de la fidelidad y el amor eterno por su dureza).

A continuación, te aconsejamos que leas nuestras recomendaciones sobre cómo elegir un anillo de pedida. Cada detalle es importante. Fíjate en el estilo de tu chica. Cuáles son los rasgos evidentes de su personalidad y como le gusta reflejarlos en su look habitual. No pases tampoco por alto la calidad de lo que compras, recuerda que una joya es para toda la vida. Y, lógicamente, ten en cuenta el metal, la piedra, el texto -si deseas incluir algo- y también el precio.

Si ya lo vas teniendo más claro, échale un vistazo al catálogo de solitarios de Cristina Wish. Puedes ordenar tu búsqueda por precio y metal y cada pieza es configurable a la medida de lo que estás buscando.

Por último una curiosidad histórica. ¿Sabías que fue en el año 1477 cuando se entregó el primer solitario como sortija de compromiso? Lo hizo Maximiliano I de Austria para agasajar a su amada, María de Borgoña. El detalle tuvo gran resonancia; y la práctica, que comenzó a popularizarse entonces, aún perdura en nuestros días.