Un diamante es para siempre y siempre un diamante consigue enamorarme. Desde la alargada talla oval al glamour que aporta la talla esmeralda, cada diamante resulta ser deslumbrante. Y, según los expertos de Cristina Wish, la talla brillante es la forma de diamante más popular, lo que representa aproximadamente el 75% de todos los diamantes vendidos.

Con su forma clásica y elegancia atemporal, la talla brillante es el favorito. Y por una buena razón, debido a la mecánica de su forma, el diamante redondo es generalmente superior a las formas de fantasía en reflexión de luz y brillo.

Mientras que los diamantes en talla brillante son sin duda los más populares, cada una tenemos nuestras preferencias y las modas también han marcado tendencia en este sentido. Así las novias más de vanguardia se deciden por formas únicas como la talla oval o pera. Pero para las más tradicionales, la talla esmeralda es la más demandada.

Y como bien decía la auténtica “reina de diamantes”, Elizabeth Taylor, “Las chicas grandes necesitan diamantes grandes”. Así que demos un repaso a los más icónicos diamantes de todos los tiempos con los que se ha dado el “sí, quiero”.

Wallis Simpson

El Heredero a la corona de Gran Bretaña, Eduardo VIII, se enamoró de Wallis Simpson y renunció a sus derechos al trono británico para casarse con la estadounidense dos veces divorciada. Y así se dieron el “sí, quiero” con una impresionante esmeralda de 19,77 quilates en oro amarillo en 1937.  

Wallis Simpson

Reina Elizabeth

Aunque no será la pieza más grande que posea “Her majesty The Queen”, será sin duda la que posea mayor valor sentimental y simbólico (¡y eso no quiere decir que no sea lo suficientemente grande para la mayoría de nosotras!). El anillo de la reina Isabel II tiene una banda de platino montado con un diamante solitario de 3 quilates y cinco diamantes más pequeños a cada lado, todos tomados de la diadema que había pertenecido a la madre del príncipe Felipe, la princesa Alicia de Battenberg.

Reina Elisabeth

Jacqueline Kennedy

El 24 de junio de 1953, John F. Kennedy propuso matrimonio a Jacqueline Bouvier en un lujoso restaurante de Boston. Originalmente desarrollado por la empresa de joyería francesa, Van Cleef & Arpels, contaba con una baguette de esmeralda de 2,84 quilates al lado de un diamante de 2,88 quilates. 

Jacqueline Kennedy

Marilyn Monroe

La leyenda de los Yankees Joe DiMaggio fue quien regaló un anillo de platino con banda completa de 35 diamantes talla baguette a Marilyn Monroe. Aunque técnicamente era su anillo de compromiso, ya que DiMaggio se lo dio a la diva en el día de su boda, el 14 de enero de 1954. 

Marilyn Monroe

Grace Kelly

A pesar de que inicialmente le propuso matrimonio con una banda de Cartier de rubíes y diamantes, el Príncipe Rainiero III de Mónaco rápidamente encargó esta pieza de 10,5 quilates de corte esmeralda, flanqueada por dos baguettes de Cartier al ver lo que las otras actrices del Hollywood de la época hacían brillar en sus dedos. 

Grace Kelly

Mia Farrow

En el verano de 1966 el cantante Frank Sinatra se casó con Mia Farrow, a quien le propuso matrimonio con un solitario con un diamante de 9 quilates. Sin embargo, el gran diamante sólo pudo unirlos durante dos años de matrimonio. 

Mia Farrow

Elizabeth Taylor

En 1968, Richard Burton llegó a pagar 305.000 $ por el diamante Krupp, de 33,19 quilates de Harry Winston, con el que pediría la mano de la actriz.

Elisabeth Taylor

Princesa Diana

El príncipe Carlos fue quien pidió matrimonio a la joven Lady Diana Frances Spencer, pero fue ella quien escogió aquel anillo de compromiso de zafiro azul ovalado rodeado por un halo de diamantes y una banda de oro blanco. El anillo fue heredado posteriormente por su hijo William tras la trágica muerte de su madre y fue entregado a Kate Middleton al contraer matrimonio. 

Princesa Diana