¿Tenéis claro el color de vuestros anillos de boda pero dudáis con el metal? Esta cuestión cobra especial sentido cuando se trata de decidir entre alianzas de platino o de oro blanco, dos opciones de apariencia similar, pero con algunas diferencias que os desvelamos a continuación.

Tanto el platino como el oro blanco son dos metales nobles, los más utilizados en joyería debido a sus características y muy demandados por su tonalidad. Si esta es de vuestro agrado, es importante que sepáis para empezar que el platino es más raro y costoso, razón por la cual existe el oro blanco, obtenido con la aleación de oro amarillo, plata y paladio -este último puede sustituirse en ocasiones por níquel-.

Las alianzas de platino necesitan más horas de trabajo en el taller. Su elaboración se dilata por la dureza del material, menos flexible y manipulable que el oro. Es esto lo que encarece el producto final, junto a otros factores como la citada rareza del metal, su densidad y la pureza.

Si contáis con más presupuesto, deciros que el platino está de moda y es sinónimo de elegancia y distinción, tanto o más que el oro. Como curiosidad, decir que fue utilizado por primera vez en joyería a finales del siglo XIX. ¿Su impulsor? El prestigioso diseñador francés Louis Cartier, que lo usó para crear el primer reloj de pulsera.

Si el precio es importante para vosotros, si es realmente una razón de peso, las alianzas de oro blanco no son tan distintas a las anteriores en apariencia. Su color gris claro apenas difiere del de las alianzas de platino, aunque estas últimas tienen un tono ligeramente más azulado.

Ahora que lo tenéis más claro os proponemos consultar el catálogo de alianzas de boda de Cristina Wish. Las tenemos en platino y oro blanco de 18 quilates. Joyas de calidad y con diseños a vuestra medida.