Seguro que alguna vez has caído en una espiral de vídeos relacionados de Youtube y te has tirado horas viendo cómo triunfan o fracasan los marriage proposals más vistos de la red. Y es que hincar la rodilla en el suelo y preguntarle a tu media naranja si se quiere casar contigo es uno de los momentos más especiales de vuestra vida en pareja que sin duda narraréis a amigos, familiares y retoños (si es que os lo llegan a preguntar).

Por eso, y porque presumimos que lo que buscas es un “sí, quiero”, te contamos los cinco errores más comunes que han cometido hombres como tú proponiendose, para que conviertas lo que para muchos es un trámite en una experiencia divertida, romántica, íntima o lo que más se ajuste a tus gustos y a los suyos.

1. Dejarte llevar por las prisas

Y nos referimos a prisas de todo tipo. No precipites un matrimonio por ceder a la presión social y proponte solo cuando creas que has conocido a tu pareja lo suficiente y tengas la certeza de que es hora de dar el paso. La regla de oro es que si no sabes si ella dirá sí o no, a lo mejor te estás precipitando. Aquí te ayudamos a identificar los signos de que ha llegado el momento.

Cuando tomes esa decisión, date tu tiempo para planificar el momento en el que vas a hacer la delicada pregunta. No pienses en ello como una diligencia necesaria y desagradable, porque los hombres tienden a enfrentarse a ese tipo de trámites rápido y mal. ¿Es el día señalado, estás con ella de paseo y ese anillo te está quemando en el bolsillo de la chaqueta? Relájate, no tienes por qué proponerte hoy. Espera y disfrútalo, porque es un momento para los dos.

2. Implicar a una audiencia

Los Dodgers se están jugando en el último lanzamiento el título de campeones de las World Series. En ese momento, Mindy y TJ salen en la kiss cam, él se arrodilla, saca una cajita del bolsillo y el mundo se para... ¡Cuanto daño ha hecho Hollywood al amor! Pero esto es la vida real, y la realidad es que pidiendo matrimonio con público estás añadiendo presión a tu pareja… ¿Cómo decirte que es demasiado temprano delante de toda esa gente? La audiencia hace de un “no” un ridículo espantoso o coacciona un “sí”. Y eso, a la larga, no funciona. A no ser que nos leas desde el siglo XII.

3. Ser indiscreto

Acabamos de mencionar la presión a ella. La presión para ti mismo es algo igual de poco deseable. Y no hay manera más efectiva de añadirte presión para hacer algo que diciéndole a todo el mundo que lo vas a hacer. Vale que sea algo emocionante y que tengas ganas de compartirlo con amigos y familia pero procura que, si vas a pedirle matrimonio a tu pareja, sea ella la primera en enterarse.

4. Planificarlo mal

Piensa muy bien en qué quieres causar en esta ocasión tan especial: ¿Sorpresa? ¿Risa? ¿Romanticismo? ¿Todo a la vez?. Sobre todo, reflexiona sobre qué es lo que más se ajusta a vuestras personalidades. Una proposición en un sitio público puede incomodar a una persona tímida, pero puede entusiasmarle a alguien extrovertido (¡recuerda lo de implicar a más gente!). Una vez sepas el cómo, dedícale tiempo a pensar lo que dirás antes de esas tres palabras. No te compliques, te puedes limitar a resumir en tres frases las razones por las que quieres casarte con ella. Evita los motivos fiscales… no suelen funcionar muy bien.

Y si lo tuyo es la originalidad, sé original. Youtube está lleno de hombres proponiéndose de maneras únicas y asombrosas. Copíandoles solo conseguirás iniciar tu matrimonio con un plagio.

5. Proponerte sin anillo

Los protagonistas sois ella y tú, pero el anillo es un símbolo necesario que representa lo que está por venir y certifica ese compromiso. Aquí sí que te podemos ayudar, porque tenemos una selección fabulosa de solitarios para que no te enfrentes a uno de los momentos más importante de vuestra vida con las manos vacías. Por cierto, un secreto por si te dice que sí: el anillo se coloca en el dedo anular de la mano izquierda. Le pusieron ese nombre por algo.

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